Los cuatro cuerpos:

Un día, iba caminando hacia el centro de la ciudad  acompañado por una antigua amiga que me contaba sus problemas con su pareja. En el camino me dijo que ella no entendía que pasaba por la cabeza de él, quería comprenderlo pero no podía, lo encontraba algo incoherente. Fue allí donde le hable sobre los cuerpos y la primera pregunta fue. ¿Cuántos cuerpos crees que tienes?

Naturalmente ella me miró extrañada en un principio, luego cuando se dio cuenta que mi pregunta podría tener relación con su problema (uso la lógica) me respondió, “dos”. Pero ¿cuales dos?, le pregunte. “El cuerpo natural y la mente”. Allí está el problema, le dije, dejas afuera los otros dos.

Normalmente nos pillamos hablando con nosotros mismos, o pensando en voz alta. En esos casos estamos seguros que es nuestra mente inquieta es la que nos maneja en esos momentos. O cuando estamos cansados de tanto trabajo o de estudiar, el cuerpo se agota y viene el sueño. Es cuando nos acordamos de nuestro cuerpo físico. También pasa cuando la persona pasa un susto, sea por un acto violento, una película de terror o un relato de fantasmas, el corazón comienza a palpitar fuerte y de repente cae un frio intenso. En esas ocasiones y un millar de ejemplos más, tomamos conciencia de nuestro cuerpo físico ya que el resto del día estamos tan acostumbrados a él que no nos tomamos las molestias de sentirlo como una herramienta. Es más, hay personas que creen ser su propio cuerpo. Esas personas naturalmente no creen o no conocen el alma.

Ya reconocimos los dos primeros cuerpos, el físico y el mental, pero ¿donde están los otros dos?

La mayoría de nuestros sentimientos materializados en el cuerpo provienen de nuestro plexo solar, ubicado cerca del estomago, es allí donde sentimos las mariposas cuando nos enamoramos o bien una ira profunda sobre nuestros enemigos. El tercero, es el cuerpo emocional. Este cuerpo es más que simple sensaciones dando vueltas por el cuerpo, si no lo sabemos manejar, nos puede controlar y desatar el caos social o bien ser el autor de una gran obra de arte. Con este cuerpo, podremos pensar de una forma diferente. ¿A que le llamo diferente? En este caso, a lo ilógico, o abstracto. 

La mayoría de las personas incomprendidas, según mi experiencia, tienen un centro emocional potente. Atraviesan los patrones culturales y se vuelven ilógicos, caóticos o bien impredecibles. La emoción no tiene barreras ni miedos como en el caso de la mente o el cuerpo físico. 

Por razones culturales y políticas, la humanidad siempre tiende ir o pensar a los extremos. En el caso de lo emocional, las personas con este centro más desarrollado son muy cariñosas, empáticas y alegres. Pero en su versión negativa pueden ser pedantes, antisociales y depresivas. Todo depende de cómo se canalicen sus energías. Personalmente creo que esas características emocionales extremas solamente son una ilusión o reflejo de la cultura, en respuesta de lo natural (equilibrio).

El cuarto cuerpo es el deseo. Este cuerpo en la actualidad lo tienen desarrollado a su máxima expresión la mayoría de las personas del planeta. Naturalmente sumergidas en la híper realidad del mercado, donde nos ofrecen estereotipos por doquier.
El deseo solo quiere, por una razón lógica, lo cual es la mejor forma de darse cuenta de sus síntomas. La mente solo piensa de forma natural, pero no desea saber más que los demás. Eso es influencia del deseo.
Por otro lado, el ego, goza de la existencia del cuerpo del deseo, ya que aprovecha la falsa mascara social para satisfacer sus necesidades narcisistas.
El cuerpo del deseo, o también llamado cuerpo astral, también lo asocian bastante a la sexualidad de la persona. Energía sexual, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Entonces estamos hablando de cuatro cuerpos que piensan diferentes y quieren diferentes cosas. Pero pasa simplificar las cosas ejemplifiquémoslo con una metáfora. Nos enfrentamos a un carro (como el del tarot) que tiene cuatro caballos de distintos colores. Cada uno simboliza a un cuerpo. Uno es color verde, representa al físico. El otro es color azul, representa al mental. Otro es color rojo, representa al emocional. Y el último es color piel, representa al deseo.
Estamos en un carro con cuatro caballos, donde cada uno de ellos quiere ir a un lugar diferente; como no vamos a tener problemas y complicarnos la vida con pequeñeces si nuestros cuerpos no nos obedecen…

El ser consciente, uno, el que maneja el carro, debe conducirlos armónicamente hacia sus objetivos. Generalmente hay personas que piensan tanto con uno de esos caballos que se identifican con él y creen ser el caballo y no el ser consciente que los maneja.

Para que esto no pase hay que tomar las riendas del carro y preguntarle a cada uno de los caballos; (aunque esto parezca un poco loco, pero funciona) algo relacionado con un tema, ejemplo: 

Salir a un pub:

Físico: estoy cansado… tengo sueño…

Mental: para que voy a ir si me voy a aburrir

Emocional: genial, podre conversar sobre lo que me gusta y compartir con los demás

Deseo: en una de esas conozco a alguien…

Naturalmente este ejercicio hay que hacerlo con suma honestidad. Si es que nos damos cuenta que un caballo no respondió con la honestidad exigida, es posible que ese caballo te este dominando, por el momento, ya que cada uno tiene su tiempo de domino. Por esto, siempre hay que estar pendiente de cada uno de los caballos y veras como cambian las cosas.

Oz

Experiencia en la oscuridad:

Después de un largo paseo de semana de carrera llegue agotado a casa. Luego de ducharme y comer algo, dormí la cuota que debía. Cuando desperté, me llevé la sorpresa que se había cortado la luz en todo el sector. Aun era de día y me encontraba solo en la casa. Pero el sol no tardo mucho en esconderse. Luego de sentarme en el living a reflexionar sobre las últimas cosas que me estaban pasando me fije que ya no le tenía esa desconfianza de antes a la oscuridad. Esa idea me pareció iluminadora, lo que me llevo a traer el notebook para reflexionar algo y escribir sobre ello. Pero cuando el sol se marcho en totalidad y me encontré solo con el pc y una linterna. Me vi sumergido en una atrapante y viva oscuridad. Ni siquiera en la calle, ni la luna oculta entre las silenciosas nubes podía iluminar algo. Me encontré con una interesante experiencia sobre la poesía de la vida, un nuevo paradigma, o bien una interesante contradicción.
Prendí el notebook y al ver la fuerte luz que expulsaba la pantalla me vi cegado por unos segundos. Mis ojos se habían acostumbrado a la ausencia de luz de la habitación y de pronto ese cambio tan brusco me recordó el mito de la caverna, de un antiguo amigo del cual todos ya conocemos o hemos oído hablar.
Inmediatamente salió una voz dentro de mí (susurro del inconsciente), explicando lo que estaba haciendo y que era algo importante.
Me di cuenta que la luz del notebook, era el paradigma actual que me guiaba. Quizá todo lo que sabía en ese momento delante de mí. Todo mi background cultural, social y personal.
Inmediatamente me sentí raro e intimidado por mi mente, la cual en ese momento se encontraba muy complacida por tal descubrimiento.
De repente ocurrió, sin pensarlo o fijarse en el cuerpo intelectual, me di cuenta de que yo estaba ciego por mi conocimiento y por más conforme y orgulloso que estaba de ello no podía ver mas allá de la luz del notebook. Solo veía la pantalla, el resto por contraste, era todo negro y no podía ser observado.
En ese momento me di cuenta que me faltaba mucho por comprender. Y otra cosa más reveladora fue que, sin la luz podía ver todo un entorno oscuro, pero con la luz, solo veía lo que podía ver. De inmediato encendí mi linterna para darme cuenta de que hay que iluminar detrás de esa fuerte luz.


Conclusiones e interpretación: 

Intelecto: “La luz te ciega si es que es unidireccional. Para tener una conciencia plena de lo ocurrido, tendría que iluminar lo que se encontraba detrás de mi gran luz.”

“¿Se tratara de iluminar a los demás para poder ver completamente?, o quizá tenga que ampliar mi nivel de luz como para darme cuenta que nunca uno tiene suficiente conciencia?”

“Lo único que se, es que la luz perfecta no da sombra. Que la oscuridad no puede pisar el terreno de la conciencia pura. Para llegar a eso tenemos que tener muchas linternas en distintas direcciones y prácticamente tendríamos que estar levitando. Mejor dicho, no tendríamos que estar para que la luz pura exista.”

“Esto me llevo a la obvia y recurrente conclusión que no se puede tener una gran conciencia con este cuerpo físico, necesitamos más herramientas, quizá más niveles o más cuerpos. Pero por algo hay que comenzar. Por mientras, vayan buscando nuevas linternas que iluminen esos sitios oscuros de tu gran habitación.”

Consiente: Puede que la luz represente la lógica y la oscuridad el mundo abstracto. Eso quiere decir que el intelecto no puede ver la verdad ya que esta cegado por su propia luz sagrada. Solo al abandonar nuestro intelecto sentimos el universo completo. Pero para ver la verdad, solo nos queda el reflejo de la luz presente en las sombras, lo cual no es malo, ya que malo solo es un concepto fijo del lenguaje, el cual resulta el limitante máximo, como por ejemplo, en esta historia lo era la pantalla del notebook (la cual no dejaba ver nada más que su propia luz). 

Para poder llegar a la verdad solo necesitamos encontrarnos con nosotros mismos, pero de manera profunda. Sin encontrarle sentido a las palabras, puesto que estas en realidad no existen. Todo es una secreta ilusión, donde cada vez que nos damos cuenta del efecto ilusorio, pasamos a otra ilusión más grande, pero no más difícil (eso sería lógico, pero la verdad no lo es en absoluto)

El intelecto, como deje expresado en líneas anteriores, quiere echar raíces en el lenguaje, pero con una idea limitada por su propio origen, la cultura.

Quisiera invitar a que practiquen un ejercicio. Cuando estén escuchando una conversación ajena (ejemplo: cuando caminan o cuando van en la locomoción) traten de abandonar el sentido del lenguaje. Cuando no entiendan nada de lo que dicen las demás personas, es que se alejaron de la cultura. En ese estado, creo que podemos pensar de forma un poco más libre. Solo es la punta del iceberg.

Oz

El fin trae un nuevo comienzo

Hace unos años me dio por conocer la historia de buda, lo cual termino como una de las experiencias más enriquecedoras en mi vida. Aquella búsqueda me llevo al encuentro con un ser que desde pequeño tenia un destino fijo, el llegar a la iluminación. Aun así, la historia revela que su padre, un gran rey, estaba convencido que su profetizado hijo seria el gran conquistador del mundo, el mejor guerrero de todos los tiempos. Tomando en cuenta que conocen como concluye la historia y el gran avatar iluminador que se convirtió el joven Siddharta, mi propuesta es la siguiente;
Si lo vemos de esa perspectiva, buda tenia dos destinos, uno real y el otro social. Pero... ¿cual es el destino real y como lo puedo diferencial del social?

Bueno, el destino real es aquel que todo el mundo busca. La típica meta en la vida, llena de estereotipos y desafíos que el mundo caótico e inseguro, que nos muestra la televisión, nos ofrece. Por otro lado, el destino social es aquel que elegimos influenciados directamente por nuestra familia, amigos o cultura. Pero, ¿donde queda el destino que nosotros podemos elegir? Precisamente, si elegimos un camino forjado por nosotros mismos, cocientes de todas nuestras acciones, no seria destino.
Destino, según su definición sería "el poder sobrenatural que, según se cree, guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es fatal, es decir, inevitable o ineludible. En la cultura occidental la mayoría de las religiones han creído en formas de destino, especialmente relacionada con la predestinación. El destino es un camino con distintas direcciones." (esto según wikipedia, el cual nos hace la vida más divertida y fácil)
El punto es el siguiente; Büda nunca tuvo un destino y esto lo comprendí con el tiempo. Nos encontramos sumergidos en una ilusión social y creemos profundamente en los conceptos que la cultura nos ofrece constantemente. Pero el tuvo la oportunidad de elegir, asi como nosotros la tenemos siempre.
Quizá el destino existe, pero es una fuerza tan potente que no nos afecta en lo absoluto, lo que si creo, es en el cociente colectivo. En fin o en comienzo, creo este blog con la idea de romper ilusiones y proponer una mirada distinta a las situaciones triviales que nos ofrece la vida.
Tal cual buda imagino los mil pétalos que lo llevaron a estados superiores de conciencia, siento la idea que cualquiera puede hacer lo mismo, obviamente alejándonos del simbolismo y aplicarlo a la vida cotidiana. Generemos 1000 perspectivas diferentes y encontraremos la verdad de todo!

Este blog, en lo personal, significa el fin de una etapa y el comienzo de otra.

Oz

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